24 de enero de 2019

TEMPLO DEL SILENCIO





Lanza de fuego se levanto
turbia era el agua del rió,
desperdicios se detuvieron en su ribera,
detractores emergieron de la nada
como llenas nocturnas confabularon.

Grises las nubes que ocultaron el sol
por largas temporadas,
la humedad de los días hizo mas
difícil la existencia miserables horas
de hiel y estío …indecible padecer,
acantilado sin final para el alma.

Lagrimas desesperadas desencajaron
el espíritu al caer la sombra de la noche,
como corcel sin rienda hilvanaba nostalgias
escapándose en versos de madrugada,
moribunda muchas veces esperaba el alba
rogando al cielo todo terminara.

Pesadilla intermitente era el dolor
minando cada centímetro de carne y huesos,
sin sentido avanzaba el tiempo,
la alegría era como agua fresca en un desierto
solo un espejismo vulgar y retorcido,
que me auto engañaba unos segundos.

Trenzando días y meses hasta años
en puro invierno sin tregua bajo el aguacero,
rumiaba la esperanza que débilmente
se presentaba en el cristal de mi ventana,
mientras un preludio en mi pecho
se columpiaba suavemente al vaivén del viento.

Eleve mi pensamiento más de una vez
y sin ningún impedimento bajo el toldo azul
vacié mi corazón con aliento entrecortado,
descalza y desnudando mi ser en alabastro,
con el miserere en mis labios medite y espere,
en mi propio templo del silencio.