15 de enero de 2015

NEGRO






Siempre de noche en el alma
todo es negro,
los colores huyeron al desierto,
escarchas de melancolía
golpean el silencio mortal,
sepulcral frio flota
en la atmósfera lúgubre.

Amanece, anochece,
siguen los días como la vida y
todo es catalepsia nocturna,
sin frenos al viento
bajo sombras indómitas,
filazos de desamor
flagelan la espalda,
siniestro olvido a
congelado el corazón.

Incoherente existir,
férvido canto es la soledad,
cadena de colinas el pesar
apabullante angustia,
que apaga el espíritu.

Los recuerdos cuán corceles
corren gritando
desgajando el ser,
el mismo aire se viste de luto,
los minutos se eternizan ante el silicio.

La ninfa y el lirio se han marchitado
enardecidos verdugos, vencieron la alegría,
guerra sin cuartel, sin trinchera.

Orbita incesante la nostalgia,
agonía lenta es buscar vendas intangibles
para la oscura herida,
que no cesa de sangrar.

La pupila clavada en el negro cielo con
intermitentes chispas inalcanzables,
rompen el suspiro.

Rosa rota, cervatillo herido en penumbra,
como las olas buscan la orilla,
banal mente en el alba buscaba… un beso blanco.







6 de diciembre de 2014

PESARES OCULTOS





se apaga en el horizonte
la eterna dorada farola,
rompiéndose el suspiro ante
el ineludible estado de tinieblas,
coronándose como austera noche.
Sombra misteriosa,
sigilosa, muda y traicionera
arrulla,
con alas diáfanas se acerca la
infausta hora,
cascada de pesares,
disfrazados de azucenas,
provocan llanto tras llanto,
con férvido canto,
trizas sin piedad
 flagelan el espíritu,
araña el frio el alma.
 Y en el santuario de alabastro
busco a Dios en el vacío,
con el latido suspendido.
¡Gritando como espectros
trenes de la madrugada!
La gota de la esperanza
yace en el fondo de un pozo
perdido en la densa niebla.