Salí sin ser notada
como penitente de semana santa,
o noche sin estrellas,
mientras reventaban en el asfalto
lágrimas y con ellas los funestos
recuerdos.
Saturado el corazón de tristeza
por la hiriente hipocresía milenaria,
vestida con el mísero uniforme gris
de melancolías,
avanzaba con paso sigiloso
bajo un toldo azul,
llamado cielo.
Susurraba lo que creí perder
sin haberlo tenido,
la cabeza un casco de acero ardiente,
por pensamientos febriles de ayer,
el tic tac del reloj es tormentoso
como los martillazos.
Dagas de oro me incrustaron en el pecho
con atino, mirándome el rostro sin reparar
en la muerte que me causaba,
el parpado pesado ineludiblemente,
en un tiempo de hastió.
El día se enluta para un cortejo fúnebre,
que con lastimera prisa, acentúa una sed
asquerosa al pasar junto a mi
propio ataúd,
la mortaja sobre el alma,
con frio, en el vacío.
Por pura casualidad descubrí su blog, Karla. Estaba mirando un blog acerca del premio nobel 1979 Odiseus Eltys (Dignum est) y veo que tiene una bonita sensibilidad. Si le parece la invito a visitar mi blog http://elburdeldelapoesia.blogspot.com. felicitaciones
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarfunámbulo ,muchas gracias por su tiempo.
EliminarSaludos cariñosos.
Hola Karla.. Feliz año, aunque tu poema me ha dejado un poco taciturno.. Un abrazo..
ResponderEliminarGimenez feliz año nuevo!! Muchas gracias por pasar, y dejar evidencia
ResponderEliminarsi un poco triste el poema, pero solo fue un mal tiempo.
Un abrazo.
SÓLO VENGO PARA DESEARTE UN MUY FELIZ VERANO, DISFRUTA TODO LO QUE PUEDAS Y MAS Y RECOBRA LAS ENERGÍAS QUE TU CUERPO TE PIDA.
ResponderEliminarUN ABRAZO GRANDE, KARLA
FINA